Miro desde el borde del precipicio,
la vastedad infinita, la masa de tu ser,
me agobia mirarte y respirar a la vez.
Acaba aquí entre las tormentas y vientos cahóticos.
Aniquilas el aire a mi alrededor,
me arde el pecho, y tengo miedo.
No es un susto momentaneo,
es el parar del tiempo suspendido
en un aliento de caída libre.
Siento las olas sobre mí.
Me corroen el cuerpo, y me trituran hasta los huesos.
Me paré de nuevo sobre tí. En tí.
Esperando.
Buscando lo que venía despues.
Sin saber que lo que era ya fue. siempre fue.
Preguntando con lo que queda de de mis párpados,
Gritando con el polvo de mi alma,
Y encontrar escrito sobre nada la respuesta,
verla casi riéndose en mi cara.
Tejida con ironía,
lo que una vez fue esperanza,
sublime oscuridad o ausencia de.
